El presidente Luis Abinader reafirmó que la lucha frontal contra la corrupción administrativa constituye actualmente la columna vertebral de toda su gestión de gobierno.
Durante su sexta rendición de cuentas el mandatario advirtió enfáticamente que posee muchos amigos personales pero absolutamente ningún cómplice dentro de su administración pública.
El jefe de Estado aseguró que no existen funcionarios intocables ni protegidos y que cualquier señalado con pruebas será puesto ante el Ministerio Público independiente.
Abinader sostuvo que la honestidad es una línea ética que no se cruza y prometió que los culpables deberán devolver cada peso robado íntegramente.
En el ámbito internacional República Dominicana mejoró su posición en el Índice de Percepción de la Corrupción pasando del puesto ciento treinta y seis al noventa y nueve.
El gobierno se constituyó como actor civil en casos recientes para procurar la recuperación del patrimonio público y garantizar que no existan silencios cómplices.
El mandatario concluyó afirmando que un Estado honesto es una obligación moral innegociable que se mantendrá firme sin importar los posibles costos políticos personales.
