viernes, marzo 13

Para el neurocirujano José Joaquín Puello, la medicina no empieza en libros ni termina en quirófanos, sino en la compasión hacia quien sufre.

Puello afirma que el médico sin humanización ni compasión hacia el paciente no merece ejercer, siendo la primera herramienta esencial para jóvenes aspirantes a medicina.

Advierte que la presión económica puede desvirtuar el sentido profundo de la profesión, priorizando dinero sobre la dimensión humana del ser en sociedad.

Recuerda que los médicos trabajan con seres humanos, no con objetos, y que la salud es lo más valioso que un paciente puede entregar.

La medicina solo tiene sentido si el paciente ocupa el lugar central, siendo protagonista de la carrera y eje de la formación médica integral.

Puello insiste en que la formación médica debe incluir valores, ética y fortaleza emocional, más allá del conocimiento técnico adquirido en las aulas universitarias.

El dolor de una enfermedad, incluso no mortal, siempre es angustiante, como enfrentar tumores cerebrales, lesiones graves en la cabeza o cáncer de pulmón.

El neurocirujano recuerda que sin formación ética y humana, ni la tecnología ni los conocimientos garantizan una atención médica de calidad

La actitud del médico hacia el paciente constituye la mitad del tratamiento, siendo parte fundamental de la recuperación y confianza en la práctica clínica.

Puello asegura que algunos médicos sanan solo con humanidad y compasión, generando transferencia espiritual perceptible entre profesional y paciente durante la atención diaria.

Resalta el papel clave de las academias, que deben filtrar cuidadosamente a jóvenes aspirantes, considerando valores éticos, moral y aspectos psicológicos más allá del intelecto.

Una selección deficiente en las aulas se refleja en hospitales deshumanizados y pacientes desprotegidos, por lo que urge reforzar criterios de ingreso y formación integral.

La medicina no es profesión para hacerse rico, sino vocación de entrega, sacrificio y compromiso moral con la vida, según José Joaquín Puello.

Reconoce responsabilidades familiares y necesidades económicas, pero aclara que quien no esté dispuesto a sacrificar comodidad personal debería elegir otro camino distinto a la medicina.

Para Puello, la medicina sigue siendo compromiso moral con la vida, enseñado con respeto, compasión y humanidad hacia pacientes que confían profundamente en médicos.

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