domingo, marzo 22

Residentes del sector Bayona exigieron este sábado la reparación definitiva de la calle Rogelio Rosendo, una vía que lleva más de veinte años deteriorada y que afecta el tránsito, daña vehículos y agrava los problemas de contaminación por la acumulación de basura.

Los comunitarios explicaron que la situación empeora en temporada de lluvias, cuando las alcantarillas se obstruyen y el agua corre sin control por los contenes, acelerando el deterioro del pavimento.

“Esto es insoportable”, dicen los residentes

Gertrudis Durán, quien vive en la zona desde hace más de 25 años, afirmó que la comunidad ya no soporta las condiciones de la calle. «Esto es insoportable, ya no aguantamos esta situación ni el reguero de agua que baja desde arriba por los contenes; tiene más de 20 años», expresó.

Durán insistió en que la vía debe ser intervenida con urgencia, ya que es la única que conecta directamente con la avenida Los Beisbolistas, en Manoguayabo. «El síndico debe repararla porque es una de las más transitadas en Bayona y comunica con Manoguayabo», agregó.

Alcantarillas obstruidas agravan el deterioro

Los comunitarios explicaron que el principal problema surge cuando llueve, debido a que las alcantarillas se llenan de basura y el agua se desvía hacia la calle. «En lugar de que el agua corra hacia la cañada, se queda aquí y la calle se daña», comentó un residente.

“Estamos huérfanos de alcalde”

Juan Asencio criticó la falta de respuesta de la Alcaldía de Santo Domingo Oeste. «Estamos huérfanos de alcalde; parece que no hay o está de vacaciones, porque esto lleva mucho tiempo así», sostuvo.

Escuelas afectadas durante las lluvias

Centros educativos cercanos también enfrentan dificultades cuando llueve. «Tenemos una escuela al lado y parece que las autoridades no piensan en la niñez. Cuando llueve, hay dos alcantarillas que parecen volcanes», denunció otro comunitario.

Basura, contaminación y enfermedades

Los residentes señalaron que la acumulación de basura afecta la imagen del sector y genera focos de contaminación. «Ese taller, a veces, para poder abrir tiene que esperar que pase el camión, porque los desperdicios llegan hasta el tope del portón», explicó un vecino.

Las enfermedades también preocupan a las familias. «Mis niños no salen de una gripe cuando llueve; además, viven con marcas en la piel por los mosquitos que se acumulan en esa calle y el lodo», expresó María Álvarez, ama de casa.

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