Del nuevo gerente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras –CUED-, Joel Santos, esperamos más energía, menos avería y más sinceridad.
Usted se pregunta ¿cómo menos avería si eso no depende de un funcionario? La pregunta no es ociosa. Sucede que el pasado “gerente” nos acostumbró al cliché de decir que los apagones tenían su origen en “reparaciones por averías”.
Pero sucede que esos apagones, como decía un eslogan de la emisora Radio Guarachita, “no tienen horas fijas para ser pasados”. Escuchamos las justificaciones pero no las creemos.
Porque es inconcebible que en un horario de 7:00 de la noche a 4:00 de la mañana se suspenda el servicio 3 y 4 veces para “reparar averías”. Es cierto que una falla se puede presentar a cualquier hora y en cualquier lugar, no solo en el sistema eléctrico.
Lo no creíble es que se le diga al ciudadano que las 5 o 6 veces que suspenden el servicio en su sector, sea producto de reparación de averías, TODOS LOS DIAS. Creo que a las autoridades que salen de la CUED le ha faltado SINCERIDAD con el cliente, al hablar de la crisis energética. Por eso lo que esperamos de quienes asumen, especialmente de su gerente, es SINCERIDAD. Donde resido, hasta el 2020, teníamos 24 horas de electricidad. En esa época se producían suspensiones por averías, entendible.
Se reparaban y todo volvía a la normalidad por semanas y meses. Ahora vivimos en total incertidumbre por las tantas veces que se suspende el servicio todos los días. Y eso no puede ser por averias. Deben decirnos la verdad. Puede que haya mal manejo, falta de gerencia, escasez de combustible, mala distribución. Pero averías, todos los días, no señor. Esperamos que el “librito” de Joel tenga un contenido distinto. Que contenga más sinceridad con el cliente. El verano no puede ser pretexto para aumentar los apagones, porque cada año, para la misma época, aumenta el consumo, lo sabemos. Entonces las autoridades energéticas, deben estar preparadas. Entonces, cambien las “averías” por energía. Y queden atrás las justificaciones, para un servicio que, indiscutiblemente, está cada día más deteriorado.
