martes, junio 2

Por: Oliver Roosevelt Sánchez Guillén

La temporada de huracanes del Atlántico 2026 ha comenzado formalmente este 1 de junio y se extenderá hasta el próximo 30 de noviembre. Según las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe un 70% de probabilidad de que este año sea menos activo que el promedio histórico. Se estima la formación de entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes, y de 1 a 3 alcanzarían la categoría de huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5). Para ponerlo en perspectiva, un año habitual registra unas 14 tormentas, 7 huracanes y 3 ciclones de gran intensidad.

Esta expectativa de baja actividad se debe principalmente a la posible influencia del fenómeno de El Niño en el océano Pacífico. Este evento meteorológico genera vientos fuertes y cruzados en las capas altas de la atmósfera sobre el Atlántico, un fenómeno conocido como cizalladura vertical o viento cortante. Estos vientos funcionan como un escudo natural que rompe la organización de las tormentas y frena el desarrollo de los ciclones.

Para entender cómo se clasifican estos fenómenos, los científicos miden la velocidad de sus vientos sostenidos. Cuando los vientos son menores a 63 km/h, el sistema se llama depresión; si aumentan y se sitúan entre 63 y 118 km/h, se convierte en tormenta; y si alcanzan o superan los 119 km/h, se declara formalmente un huracán. A partir de ahí, los huracanes se dividen en cinco niveles usando la escala Saffir Simpson: la categoría 1 va de 119 a 153 km/h; la categoría 2 abarca de 154 a 177 km/h; la categoría 3 (el inicio de los huracanes mayores) va de 178 a 208 km/h; la categoría 4 cubre de 209 a 251 km/h; y la categoría 5 incluye los vientos más destructivos, a partir de los 252 km/h.

Con el fin de identificar y rastrear claramente cada sistema, las autoridades meteorológicas han preparado una lista oficial de 21 nombres para este 2026, los cuales se asignan en orden alfabético alternando géneros masculino y femenino: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred. En el caso extremo y poco probable de que se agoten estos nombres algo que solo ha pasado en años excepcionales como por ejemplo 2005 y 2020, se utilizará una lista de nombres complementaria ya establecida.

A pesar de que el pronóstico numérico es bajo, los expertos advierten que no se debe bajar la guardia, ya que un solo huracán que toque tierra puede causar un desastre. La historia demuestra que temporadas con pocos ciclones pueden ser devastadoras: en 1930 el huracán San Zenón destruyó Santo Domingo, y en 1992 el huracán Andrew azotó los Estados Unidos, a pesar de ser años con muy poca actividad general. Por ello, la preparación temprana y la prevención deben ser siempre la prioridad para toda la población.

El autor de este artículo es divulgador científico, articulista y comunicador especializado en meteorología y sismología. Reside en Santiago de los Caballeros

correo electrónico: infooliverroosevelt@gmail.com

Share.