Seis años de gobierno del presidente Luis Abinader: balances, obras y el desafío político hacia la sucesión de 2028
Al cumplirse este 16 de agosto seis años al frente del Poder Ejecutivo, el presidente Luis Abinader inicia una nueva etapa de su gestión tras haber iniciado su segundo mandato en 2024.
Con el Partido Revolucionario Moderno (PRM) consolidado en el poder y una oposición fragmentada, el mandatario entra en un ciclo decisivo enfocado en consolidar el legado de su administración, concluir las grandes obras pendientes y administrar la carrera sucesoria interna de cara a 2028.
Principales logros y ejecutorias del sexenio
- Estabilidad y economía: Destaca la rápida recuperación posterior a la pandemia del COVID-19, el impulso histórico al turismo con récords de visitantes, la expansión de zonas francas y la atracción de inversión extranjera directa.
- Infraestructura y movilidad: Amplio despliegue de obras públicas que abarcan carreteras, hospitales, acueductos, escuelas y proyectos de transporte masivo urbano.
- Independencia institucional: Promoción de un modelo de mayor autonomía para el Ministerio Público en la persecución de la corrupción, junto a avances en digitalización y transparencia.
- Seguridad y política exterior: Ejecución de la verja perimetral inteligente en la frontera, fortalecimiento del control migratorio y una postura firme frente a la crisis en Haití.
«El mayor desafío político de esta nueva etapa no se encuentra en la gestión administrativa, sino dentro de su propio partido, manteniendo el equilibrio ante las aspiraciones presidenciales internas de cara a 2028».
Retos pendientes y el escenario a futuro
A pesar de los avances, la administración enfrenta importantes desafíos en la recta final de su mandato, entre los que destacan mejorar la eficiencia del sistema eléctrico, profundizar la reforma policial, elevar la seguridad ciudadana y responder a las demandas en salud, educación y servicios de agua potable.
Asimismo, ante la imposibilidad constitucional de aspirar a un nuevo período, Abinader lidera la transición hacia la definición de liderazgos dentro del PRM, habiendo superado recientemente pruebas clave de consenso interno en la cúpula partidaria, mientras se anticipan posibles cambios en su gabinete para optimizar el cierre de su gestión gubernamental.
