domingo, junio 7

Un país polarizado acude hoy a las urnas

Perú celebra este domingo 7 de junio la segunda vuelta presidencial de 2026, en medio de un clima de inseguridad ciudadana, desconfianza hacia las instituciones y una contienda extremadamente cerrada entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú). Más de 27 millones de peruanos están convocados a elegir al sucesor del presidente interino José María Balcázar.

Una década de inestabilidad política pesa sobre la elección

El país llega a esta jornada electoral tras diez años marcados por ocho presidentes, destituciones, renuncias y choques constantes entre el Ejecutivo y el Congreso. La crisis institucional se profundizó desde la destitución de Pedro Castillo en 2022 y la posterior represión de las protestas, un episodio que dejó una herida política aún abierta.

Desconfianza y fragmentación del voto

La primera vuelta reflejó la magnitud del desencanto ciudadano: 36 candidatos compitieron y los dos finalistas sumaron apenas 29.9% de los votos válidos, el porcentaje más bajo para un balotaje en este siglo. Ninguno logró imponerse en las principales ciudades, y ambos solo lideraron en 11 de las 25 regiones.

Fujimori apuesta por orden y seguridad

Keiko Fujimori, quien busca la presidencia por cuarta vez, centró su campaña en la lucha contra la delincuencia y la recuperación del orden público. Analistas consideran que, de ganar, podría tener mayor capacidad de negociación con el Congreso debido al peso de las bancadas de derecha.

Roberto Sánchez, exministro y congresista, se presenta como representante de los sectores populares y de las regiones andinas. Ha moderado su discurso para atraer a votantes indecisos y promete un gobierno que enfrente la corrupción, la impunidad y la inestabilidad política.

Una elección definida por el “antivoto”

Expertos coinciden en que esta segunda vuelta no se decidirá por ideologías, sino por el rechazo al adversario. El “antifujimorismo” y el “anticastillismo” siguen marcando el mapa político, en un país dividido entre Lima y las regiones del interior, entre una costa integrada a la economía global y un interior que reclama mayor representación.

Un resultado imposible de anticipar

Los últimos sondeos publicados antes del silencio electoral mostraron una diferencia mínima entre ambos candidatos y un alto porcentaje de indecisos, lo que convierte esta elección en una de las más impredecibles de los últimos años. Las autoridades electorales han reforzado los protocolos tras las fallas técnicas y denuncias de fraude registradas en la primera vuelta.

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