martes, junio 9

¿Por qué hacer énfasis en la educación temprana como punto de partida y eje principal para frenar la violencia de género?

Cuando hablamos sobre métodos para erradicar la violencia de género, es preciso hablar de la educación, pues es a partir de la formación de individuos con valores y nuevas creencias, alejadas del patriarcado y del machismo, cuando por fin podremos ver un cambio real en las estadísticas, tanto del país como del mundo.

Los seres humanos, desde que nacemos, aprendemos de dos formas: directa e indirectamente. En la etapa de la infancia, hasta aproximadamente los cinco o seis años, percibimos gran parte de la información mediante el aprendizaje vicario o aprendizaje indirecto, imitando lo que vemos y oímos.

Muchas de las cosas que aprendemos y que permanecen en nuestra memoria durante toda la vida son aquellas que vemos hacer y el comportamiento de las personas más cercanas a nosotros, como nuestros padres, hermanos, abuelos, profesores, entre otros. Por ello, si queremos que un niño aprenda a no decir mentiras, no basta con decirle que no debe mentir; también debemos evitar mentir delante de él. Como mencionamos anteriormente, lo que más aprendemos y recordamos no son las cosas que nos dicen que hagamos, sino aquellas que observamos repetidamente en nuestro entorno.

Del mismo modo que ocurre con el aprendizaje de la honestidad, sucede también con el resto de los valores, actitudes y conductas. Por esta razón, es importante prestar especial atención a los comportamientos que mostramos delante de nuestros hijos, quienes observan, memorizan y reproducen lo que ven. Aquello que no forma parte de nuestro entorno y que, por tanto, no hemos visto ni escuchado, es poco probable que lleguemos a aprenderlo.

Es en esa primera etapa de la vida cuando vamos adquiriendo valores, actitudes, principios y conciencia sobre las consecuencias de nuestras conductas. Por ello, debe hacerse especial énfasis en la educación durante los primeros años de vida, especialmente en el hogar.

Comprometámonos, como padres o tutores, a formar individuos respetuosos de los derechos y de la dignidad humana. Pues, en mayor o menor medida, somos el resultado de aquello que aprendemos.

Julissa Rojas

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