Por: Oliver Roosevelt Sánchez Guillén
Existe una tendencia generalizada en la República Dominicana y gran parte del Caribe, tanto en los medios de comunicación como en la población, de calificar como «tornado» a cualquier viento fuerte. Sin embargo, esto constituye un error conceptual importante, ya que los ventarrones y los tornados son fenómenos atmosféricos con características, orígenes y estructuras muy distintos.
Los tornados son eventos extremadamente raros en la República Dominicana. Por lo general, se originan en países ubicados en latitudes medias (entre los 30 y 50 grados de latitud norte y sur), donde el choque de masas de aire con diferentes temperaturas y presiones es mucho más frecuente e intenso. Debido a esta condición geográfica, naciones como Estados Unidos, Canadá, China, Australia, India y Argentina se encuentran entre las más afectadas por estos fenómenos.
La formación de un tornado requiere una combinación específica de factores atmosféricos. Entre ellos destacan una fuerte cizalladura vertical (un cambio brusco en la dirección y fuerza del viento a diferentes alturas), la colisión de masas de aire frío y seco con masas cálidas y húmedas, y el desarrollo de una supercelda. Esta última es una nube de tormenta (cumulonimbus) de gran potencia que alberga en su interior una corriente de aire giratoria llamada mesociclón. Visualmente, la característica definitiva de un tornado es el clásico embudo que desciende desde la base de la nube hasta tocar el suelo, un elemento que jamás está presente en un ventarrón.
Por el contrario, el origen de un ventarrón está ligado al ciclo natural de las nubes de tormenta convencionales. Estas nubes se alimentan de corrientes de aire cálido y húmedo que ascienden a velocidades de hasta 160 km/h, al subir, el aire se enfría drásticamente hasta alcanzar temperaturas de entre -50 °C y -90 °C. Al volverse más denso y pesado, el aire frío desciende de forma violenta hacia la superficie y, al chocar contra el suelo, se expande hacia los lados de forma lineal. Este proceso genera vientos que pueden superar los 100 km/h, capaces de derribar árboles, arrancar techos y causar daños severos.
En resumen, un ventarrón es una corriente descendente de aire frío que golpea la superficie con fuerza desde el interior de una tormenta, y suele venir acompañado de lluvias intensas y granizo. En contraste, un tornado es un torbellino giratorio en forma de embudo que conecta la nube con el suelo, caracterizado por una estructura mucho más compleja donde el aire cálido asciende rápidamente mientras el aire frío lo envuelve en su descenso.
El autor de este artículo es divulgador científico, articulista y comunicador especializado en meteorología y sismología. Residente en Santiago de los Caballeros.
Correo electrónico: infooliverroosevelt@gmail.com
