UNICEF denunció este miércoles que 247 niños han muerto y 992 han resultado heridos en el Líbano desde el inicio de la ofensiva israelí el pasado 2 de marzo, una cifra que refleja el impacto devastador que la guerra está teniendo sobre la infancia en el país.
El organismo advirtió que, en promedio, 12 menores mueren o son mutilados cada día, una realidad que ha dejado a miles de familias enfrentando pérdidas irreparables y a toda una generación marcada por el trauma.
Una infancia truncada por la violencia
Marcoluigi Corsi, representante de UNICEF en el Líbano, afirmó que los niños han vivido experiencias que “ningún menor debería soportar jamás”, desde desplazamientos forzosos hasta la pérdida de seres queridos y la destrucción de sus escuelas y comunidades. El organismo subrayó que más de 770,000 niños sufren graves niveles de angustia psicológica debido a la exposición constante a bombardeos, duelo y miedo.
UNICEF insistió en que detrás de cada cifra hay una vida interrumpida y un futuro incierto, recordando que el daño emocional y físico podría acompañar a estos menores durante años.
Destrucción generalizada y servicios básicos colapsados
La ofensiva ha provocado daños severos en viviendas, centros educativos y sistemas esenciales de agua, saneamiento e higiene, agravando una crisis humanitaria que ya era crítica antes del conflicto. Además, la presencia de artefactos explosivos sin detonar representa una amenaza silenciosa que impide el regreso seguro de miles de familias a sus comunidades.
Una generación en riesgo
UNICEF advirtió que la guerra ha socavado por completo el sentido de seguridad que cualquier niño necesita para crecer y desarrollarse. Aunque la tregua temporal ha reducido la intensidad de los ataques, el organismo recalcó que los menores necesitan protección sostenida, acceso a servicios esenciales y un camino claro hacia la recuperación.
Llamado urgente a la comunidad internacional
Corsi calificó la magnitud del daño como “inaceptable” y pidió apoyo inmediato para garantizar que los niños del Líbano puedan reconstruir sus vidas. UNICEF recordó que el costo real de esta crisis no solo se mide en los fallecidos de hoy, sino en las oportunidades perdidas del mañana.
