China incrementó en los últimos meses sus medidas de presión económica contra Panamá luego de que la Corte Suprema panameña emitiera un fallo adverso que retiró a una empresa hongkonesa de la gestión de dos puertos estratégicos. Las acciones de Beijing incluyen inspecciones masivas, demoras en puertos asiáticos y decisiones logísticas que ya afectan el comercio global.
China responde con inspecciones y detenciones de barcos panameños
El régimen chino reaccionó al fallo judicial panameño con una campaña de inspecciones exhaustivas a embarcaciones con bandera de Panamá en puertos asiáticos. Desde enero, casi 500 barcos fueron retenidos, incluyendo 146 solo en mayo, un salto significativo frente a los 23 casos registrados en enero. Aunque Beijing argumenta razones de seguridad, funcionarios panameños y estadounidenses consideran estas acciones como una represalia política directa.
Impacto inmediato en la industria marítima panameña
Panamá administra uno de los registros de barcos más grandes del mundo, con alrededor de 8.500 embarcaciones. Las detenciones han generado incertidumbre entre los armadores, algunos de los cuales ya optaron por cambiar la bandera de sus navíos para evitar retrasos y pérdidas operativas. Este cambio afecta los ingresos del país por el registro de embarcaciones extranjeras y complica la estabilidad del comercio global, especialmente considerando que el Canal de Panamá mueve cerca del 6% del comercio marítimo mundial.
Cosco suspende operaciones clave y agrava la tensión logística
La presión china también alcanzó el ámbito logístico. La estatal Cosco suspendió el transporte de carga hacia el puerto de Balboa, una pieza esencial en la infraestructura panameña. La medida afecta el flujo de mercancías en un momento en que el canal experimenta un aumento de tráfico superior al 5% anual, lo que incrementa la importancia de mantener la estabilidad operativa.
El origen del conflicto: un fallo que sacudió la relación bilateral
El detonante fue la decisión de la Corte Suprema de Panamá que declaró inconstitucional el contrato de Panama Ports Company (PPC), subsidiaria del conglomerado hongkonés CK Hutchison Holdings, responsable de los puertos de Balboa y Cristóbal desde 1997. El fallo no solo revocó una concesión de 29 años, sino que envió una señal regional sobre la vulnerabilidad de los activos estratégicos vinculados a capital chino en medio de la tensión geopolítica entre Washington y Beijing.
Escalada diplomática y advertencias sobre la seguridad jurídica
La disputa ya alcanzó el plano diplomático. Xie Feng, embajador chino ante la OEA, acusó a Panamá de ceder ante presiones externas y advirtió que decisiones como esta podrían erosionar la confianza empresarial internacional. Funcionarios estadounidenses, por su parte, sostienen que las acciones de Beijing buscan socavar la soberanía panameña y alterar las cadenas globales de suministro.
