viernes, junio 26

El arzobispo monseñor Héctor Rafael Rodríguez advierte que la violencia intrafamiliar se le ha ido por completo de las manos a la sociedad

El arzobispo de la arquidiócesis de Santiago monseñor Héctor Rafael Rodríguez advirtió que los casos de violencia de género se han desbordado de hoy.

El religioso dominicano calificó de muy penoso que continúen ocurriendo feminicidios y situaciones de maltrato físico dentro de los hogares de la nación.

El también presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano dijo que se trata de un tema complejo que comienza en la educación familiar de hoy.

El presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano señala que el sistema educativo nacional mantiene una deuda pendiente con la comunidad

El prelado católico indicó que la problemática social actual se relaciona directamente con la formación académica y los detonantes graves de la salud mental.

Es la cuarta vez que expreso que a lo mejor nuestro sistema educativo formal tiene una deuda pendiente con toda la sociedad dominicana.

El arzobispo aseguró con preocupación que estos casos se han ido de las manos de la policía nacional la fiscalía y las leyes vigentes.

Consideran fundamental abordar la problemática desde la raíz trabajando en la prevención de crisis emocionales provocadas por el estrés diario

El líder de la iglesia católica considera sumamente importante que se trate este problema nacional desde sus verdaderas raíces institucionales en el país.

Lo más penoso para la iglesia es que sigan ocurriendo agresiones con esa crudeza y violencia entre personas que se juraron amor eterno.

Hizo un llamado a las autoridades llamadas a enfrentar este flagelo para que se activen de inmediato en la prevención de salud mental.

Los problemas económicos y el desempleo generan tensiones que arrastran a muchos ciudadanos hacia la depresión dentro del entorno familiar

El arzobispo de Santiago considera que la sociedad va muy rápido en la actualidad y que el ser humano sufre niveles de estrés incontrolables.

El dignatario eclesiástico entiende que el acelerado ritmo de la vida moderna lleva a las personas a desenfocarse y caer en profundas depresiones.

A la celeridad social se suman los problemas económicos de la población vulnerable y la falta de oportunidades para trabajar dignamente en la actualidad.

Share.