jueves, julio 2

El Vaticano confirmó este jueves la excomunión inmediata de los cuatro nuevos obispos lefebvrianos y de los dos consagrantes que participaron en la ceremonia celebrada en Écône, Suiza, donde la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ordenó a cuatro presbíteros sin mandato pontificio. La Santa Sede calificó el acto como un “delito de naturaleza cismática”, lo que activa automáticamente la pena canónica más grave dentro de la Iglesia Católica.

La Santa Sede declara la excomunión “ipso facto”

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe explicó que tanto los consagrantes —Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay— como los nuevos obispos —Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier— incurrieron en la excomunión latae sententiae, es decir, automática y reservada exclusivamente a la Sede Apostólica.

El decreto, firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, señala que la ceremonia se realizó contra la voluntad expresa del papa León XIV, quien había pedido a la Fraternidad desistir del acto para evitar una ruptura formal con Roma.

Una ceremonia multitudinaria que desafió al Papa

Las consagraciones se celebraron el 1 de julio ante unas 15.000 personas en Écône, en el valle del Ródano, y fueron transmitidas en varios idiomas por redes sociales.

La Fraternidad San Pío X ignoró la carta enviada por el Papa la víspera, en la que advertía que proceder sin autorización implicaría la excomunión inmediata.

Advertencia a sacerdotes y fieles: riesgo de nuevas excomuniones

El prefecto Fernández advirtió que cualquier sacerdote o fiel laico que se adhiera formalmente al cisma de la Fraternidad también incurrirá en excomunión de pleno derecho.

Además, recordó que los sacramentos administrados por clérigos lefebvrianos —incluyendo confesiones y matrimonios— carecen de validez canónica, lo que agrava la situación pastoral para quienes participan en sus celebraciones.

Un conflicto histórico que vuelve a tensarse

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X nació en 1970 como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II. Desde entonces, ha mantenido tensiones constantes con Roma.

En 1988, Juan Pablo II excomulgó a su fundador, Marcel Lefebvre, y a cuatro obispos ordenados sin permiso. Aunque Benedicto XVI levantó esas excomuniones en 2009, los intentos de reconciliación no han prosperado.

Las nuevas consagraciones sin mandato papal representan, según el Vaticano, “una ruptura abierta del derecho canónico” y profundizan el distanciamiento entre la Fraternidad y la Iglesia de Roma.

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