lunes, agosto 24

Estados Unidos ha intensificado su lucha contra el llamado “turismo de maternidad”. El Departamento de Estado confirmó que desde principios de agosto ha revocado cerca de 600 visas relacionadas con casos en los que las autoridades identificaron posibles viajes cuyo propósito principal era dar a luz en territorio estadounidense.

La medida forma parte de una estrategia anunciada por la administración de Donald Trump para detectar posibles fraudes y revisar visas ya otorgadas.

Esto no significa que una persona embarazada tenga prohibido viajar a Estados Unidos ni que toda mujer que haya dado a luz allí perderá su visa. El punto central es el propósito real del viaje y la veracidad de la información suministrada ante las autoridades consulares.

La nueva política deja un mensaje para todos los viajeros: una visa estadounidense no es un permiso absoluto para entrar al país y puede ser objeto de revisión o revocación cuando las autoridades consideran que existen razones migratorias suficientes.

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