sábado, agosto 8

Los boxeadores de República Dominicana hicieron historia al vencer a todos sus rivales en la rama masculina y femenina.

Por: Troi Orlando Espejo

SANTO DOMINGO. — En una jornada memorable que ya se escribe con letras doradas en los anales del deporte continental, la selección dominicana de boxeo protagonizó una hazaña sin precedentes en las finales de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 que culminan este 8 de agosto.

Ante un público extasiado que vibró con cada asalto, los pugilistas quisqueyanos desplegaron una maestría técnica y un coraje inquebrantable, barriendo de forma consecutiva las finales disputadas en ambas ramas y consolidando una gesta histórica que transforma para siempre el mapa del boxeo regional.

El camino hacia la gloria comenzó en la división de los 54 kg Femenino, donde Estefani Almánzar dio una cátedra de boxeo, temple y serenidad. La pugilista dominicana dominó el combate frente a la venezolana Diana Maestre con combinaciones precisas y una movilidad impecable, abriendo la cartelera triunfal con el primer metal dorado para la escuadra nacional.

En la rama masculina, la contienda de los 55 kg reafirmó la jerarquía internacional de Junior Alcántara. Frente al respetado representante cubano Alejandro Claro, Alcántara exhibió la solvencia y la visión táctica de los grandes campeones para imponerse con autoridad y sostener el avance imparable de la delegación local.

La intensidad alcanzó un punto crítico en los 60 kg Masculino durante el choque entre Disney Medina y el venezolano Wilson Solórzano. Medina impuso un ritmo implacable desde el toque de campana hasta que, en el tercer asalto, el médico del cuadrilátero decretó la detención del combate por una profusa herida en el rostro del atleta venezolano, sellando una victoria que encendió las gradas.

El dominio tricolor continuó en los 65 kg Masculino de la mano de Miguel Ángel Encarnación, quien superó rotundamente al mexicano Hugo Barrón.

Encarnación administró la distancia y la potencia de sus golpes para dictar el ritmo de la pelea de principio a fin, asegurando un triunfo incuestionable para la representación quisqueyana.

Un verdadero drama pugilístico se vivió en los 70 kg Masculino con el combate de Alexis Cuello ante el cubano Yusnier Sorsano.

Pese a una penalización de un punto decretada por el árbitro en el asalto final que amenazaba con alterar el resultado, Cuello sacó a relucir una casta de campeón, intensificó la ofensiva en los segundos decisivos y acumuló los puntos necesarios en las tarjetas para arrebatar la victoria.

En la categoría de los 80 kg Masculino, Noel Pacheco protagonizó un duelo táctico y feroz frente al venezolano Diego Pereira. Intercambiando metralla en cada esquina del cuadrilátero, Pacheco inclinó la balanza a su favor en un estrecho fallo por decisión dividida que ratificó el temple combativo del equipo dominicano.

El broche de oro para una noche sagrada llegó en la categoría estelar de los 90 kg Masculino. Cristian Pinales consumó la hazaña más resonante de la jornada al derrotar al legendario peleador cubano Julio César de la Cruz. En un choque de gigantes decidido en el tercer round, la efectividad y la contundencia de Pinales convencieron a cuatro de los cinco jueces, desatando un júbilo colectivo sin igual en el recinto.

Esta barrida magistral ante potencias tradicionales como Cuba, México y Venezuela no solo quiebra marcas estadísticas en el deporte dominicano, sino que consagra una época dorada que será recordada como el día en que la República Dominicana alcanzó la cúspide del boxeo centroamericano y del Caribe.

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