Miles de iraníes abarrotaron este sábado la mezquita Mosala de Teherán para despedir al líder supremo Alí Jameneí, asesinado hace más de cuatro meses en un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel. La ceremonia marca el inicio de unas exequias consideradas las más grandes en la historia de la República Islámica, con una previsión de hasta 20 millones de asistentes solo en la capital.
Teherán se convierte en epicentro del duelo nacional
Desde el amanecer, multitudes vestidas de negro ingresaron al complejo religioso para ver el féretro del líder, expuesto junto a los de cuatro familiares que también murieron en el ataque del 28 de febrero. Entre banderas iraníes, retratos del ayatolá y cánticos de duelo, muchos asistentes golpeaban su pecho en señal de luto y exigían venganza por su muerte.
La ceremonia, que se extenderá hasta el domingo, mantiene la Mosala abierta día y noche para permitir el paso continuo de fieles.
Pancartas de protesta y tensión política
En medio de la multitud destacó una enorme bandera roja con la frase en inglés “Kill Trump”, reflejo del clima de indignación entre los seguidores del líder supremo, quienes responsabilizan directamente al presidente estadounidense por el ataque que acabó con su vida.
Las autoridades iraníes han reforzado la seguridad en toda la capital, con controles policiales y restricciones de acceso alrededor de la mezquita.
Delegaciones internacionales rinden homenaje
La víspera, altos cargos iraníes y representantes de países como Pakistán, Armenia, Irak, Rusia, China, Siria, Líbano, Catar y Arabia Saudí participaron en una ceremonia oficial previa. La presencia de estas delegaciones subraya el peso geopolítico del fallecido líder, quien dirigió Irán durante más de 36 años.
Procesión y entierro en Mashhad
Tras las ceremonias en Teherán, el féretro será trasladado en una procesión que recorrerá varias ciudades de Irán e Irak. El entierro está previsto para el jueves en la ciudad santa de Mashhad, lugar de origen de Jameneí.
