La Habana asegura que Washington utiliza “pretextos débiles y falaces” para justificar nuevas presiones
El Gobierno de Cuba negó este miércoles que en su territorio operen militares o servicios de inteligencia de países considerados “adversarios” por Estados Unidos. El canciller Bruno Rodríguez afirmó que Washington “fabrica pretextos con argumentos débiles y falaces”, en respuesta a recientes declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Rubio aseguró en una entrevista con Fox News que Cuba estaría facilitando la presencia de bases militares y agentes de inteligencia a solo 90 millas de territorio estadounidense, algo que —según dijo— la administración del presidente Donald Trump “no tolerará”.
Cuba defiende su historial y acusa a EE. UU. de manipulación política
Rodríguez sostuvo que Cuba es un país pacífico, que no agrede a otros Estados y que mantiene un “historial limpio” frente al terrorismo, el crimen organizado y la violencia. También reiteró que la isla no permite que su territorio se utilice contra terceros países, rechazando de forma categórica las acusaciones.
El canciller calificó la postura estadounidense como parte de una estrategia para intensificar la presión política y económica sobre La Habana, en un contexto marcado por el endurecimiento del bloqueo petrolero impuesto por Washington en los últimos meses.
Tensiones aumentan tras debate en el Senado de EE. UU.
Las declaraciones ocurren un día después de que el Senado estadounidense rechazara una propuesta que buscaba limitar la capacidad del presidente Trump para ejecutar acciones contra Cuba sin autorización del Congreso. La iniciativa, impulsada por el senador demócrata Tim Kaine, fue desestimada con una votación de 51-47.
Durante el debate, legisladores republicanos defendieron la política de presión sobre La Habana, mientras que otros advirtieron que las medidas económicas ya representan una forma de hostilidad con impacto humanitario dentro de la isla.
La Habana insiste en que no representa una amenaza
Rodríguez calificó de “absurdo” que se presente a Cuba —“un país en desarrollo y sometido a una guerra económica”— como una amenaza para la mayor potencia militar del mundo. La narrativa oficial del Gobierno cubano sostiene que estas acusaciones buscan justificar nuevas acciones de presión y reforzar la percepción de riesgo ante la opinión pública estadounidense.
