lunes, julio 13

Panamá. El fenómeno de El Niño dejó de ser un evento ocasional para convertirse en una amenaza climática recurrente en Panamá. Lo que antes ocurría cada siete años ahora golpea al país cada dos o tres años, según datos recientes del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

La nueva frecuencia está generando impactos más severos en el suministro de agua, la agricultura, la salud pública y la operación del Canal de Panamá, que enfrenta uno de los periodos más secos en décadas.

Un fenómeno más frecuente y más agresivo

Los registros históricos muestran que Panamá ha experimentado al menos 12 episodios de El Niño desde 1982, pero la periodicidad cambió drásticamente en los últimos años. Antes de 2010, los eventos fuertes se presentaban cada 10 o 15 años; hoy, los modelos internacionales indican que El Niño puede repetirse cada dos años, intensificando sus efectos sobre el clima nacional.

El episodio de 2023-2024 dejó una de las peores sequías en más de 70 años. Octubre de 2023 fue el mes más seco desde 1950, con una reducción del 40 % de las lluvias en la cuenca del Canal.

Déficit de lluvias y calor extremo en 2026

El IMHPA mantiene una alerta nacional por El Niño y advierte que el déficit de lluvias podría alcanzar hasta el 55 % entre julio y diciembre de 2026. Además, las temperaturas podrían aumentar entre 1 y 3 °C, elevando la sensación térmica y prolongando los periodos secos en todo el país.

Los modelos internacionales estiman una probabilidad superior al 95 % de que las condiciones de El Niño continúen durante los próximos meses.

Impacto en el Canal de Panamá y la economía

El Niño afecta directamente los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela, esenciales para las esclusas del Canal. En episodios severos, como el de 1982-1983, la vía interoceánica tuvo que reducir el número de tránsitos diarios por la falta de agua.

La agricultura también enfrenta pérdidas significativas, especialmente en la vertiente del Pacífico, donde la disminución de lluvias es más marcada. Cultivos esenciales y la ganadería sufren por la falta de agua y el aumento de temperaturas.

Un país obligado a adaptarse

Las autoridades panameñas trabajan en medidas de mitigación para garantizar el abastecimiento de agua en la capital y otras regiones. Entre las acciones se incluyen ajustes en la gestión hídrica, campañas de ahorro y monitoreo constante de los embalses.

El Niño, que antes era un fenómeno ocasional, ahora se comporta como un desafío climático permanente para Panamá.

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