sábado, mayo 30

Hoy se cumplen sesenta y cinco años del asesinato de Rafael Leónidas Trujillo dictador que dominó de manera férrea a la República Dominicana por tres décadas.

El gobernante de facto aseguró el control total de la población dominicana y de todas las instituciones públicas del Estado durante su prolongado mandato.

Luego de múltiples planes e intentos de derrocamiento Trujillo asesinado la noche del martes treinta de mayo del año mil novecientos sesenta y uno.

El tiranicidio ocurrió en la prolongación del malecón de la capital cuando el dictador viajaba hacia la provincia de San Cristóbal de forma habitual.

El mandatario se desplazaba sin escoltas militares y acompañado únicamente de su chofer de confianza el militar nombrado Zacarías de la Cruz en esa fecha.

El dictador emboscado por un grupo de civiles y militares quienes formaban parte de una gran trama que se venía tejiendo con cautela.

La conspiración nacional buscaba su salida definitiva del poder debido a la brutal represión estatal que el régimen mantuvo por espacio de tres décadas.

La tiranía trujillista se caracterizó por la ejecución del asesinato sistemático la tortura física y el encarcelamiento arbitrario de los principales opositores del país.

Uno de los hechos históricos que marcó el fin de la dictadura fue el vil asesinato de las tres heroicas hermanas Mirabal en el año anterior.

Las jóvenes Patria Minerva y María Teresa estaban casadas con reconocidos opositores al régimen trujillista que guardaban prisión por causas de carácter estrictamente político.

Las damas acababan de visitar a sus esposos en una cárcel de Puerto Plata y de regreso a Santo Domingo sufrieron una emboscada en carretera.

Las hermanas llevadas a un lugar solitario donde resultaron asesinadas a palos y luego los agentes criminales del régimen simularon un accidente automovilístico.

A partir de ese horrendo crimen los aprestos para derrocar a Trujillo se intensificaron en diferentes sectores de la sociedad civil y militar dominicana.

Hasta que la noche del treinta de mayo abatido por Salvador Estrella Sadhalá Antonio de la Maza y el teniente Amado García Guerrero.

En la histórica acción armada también participó el general Antonio Imbert Barrera mientras que el chofer del mandatario quedó herido de gravedad por balas.

La desaparición física de Trujillo provocó grandes y sangrientas represalias contra los ciudadanos complotados y sus respectivas familias por parte de su hijo Ramfis.

La mayoría de los héroes del treinta de mayo asesinados brutalmente mientras otros sobrevivientes tuvieron que salir de urgencia hacia el país exterior.

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