La reciente suspensión de Monseñor Francisco Ozoria Acosta por supuestos temas administrativos ha vuelto a poner en el centro del debate la situación de la Iglesia católica en la República Dominicana, que desde hace más de una década arrastra escándalos y controversias internas.
Aunque el caso de Ozoria no guarda relación directa con delitos de índole sexual, su suspensión ha reavivado la memoria del caso Józef Wesołowski, considerado el escándalo más grave en la historia moderna del clero dominicano.
El sismo moral del Nuncio Józef Wesołowski
El exnuncio apostólico Józef Wesołowski, de origen polaco, fue destituido en 2013 y posteriormente expulsado del estado clerical tras ser acusado de abuso sexual de menores en territorio dominicano.
Durante su misión diplomática en el país, Wesołowski representaba al Papa y al Vaticano, pero detrás de su figura diplomática se ocultaban graves denuncias por abuso de niños y adolescentes.
Las investigaciones revelaron que Wesołowski solía frecuentar zonas vulnerables del Malecón de Santo Domingo, donde ofrecía dinero a menores de edad a cambio de favores sexuales. Las denuncias fueron confirmadas por un reportaje periodístico que incluyó testimonios directos y grabaciones de las víctimas.
Reacción del Vaticano y proceso judicial histórico
La magnitud del escándalo obligó al Papa Francisco a actuar con rapidez. En agosto de 2013, Wesołowski fue removido de su cargo y trasladado a Roma. La Congregación para la Doctrina de la Fe inició un proceso canónico que culminó con su expulsión del estado clerical, la máxima sanción dentro del derecho eclesiástico.
El Vaticano fue más allá: por primera vez en su historia moderna, decidió abrir un juicio penal contra un exembajador papal, acusado de abuso sexual de menores y posesión de pornografía infantil. El proceso marcó un precedente en la lucha contra la pederastia clerical.
Sin embargo, el juicio nunca se completó. El 27 de agosto de 2015, Wesołowski fue encontrado muerto en su residencia en el Vaticano, víctima de un ataque cardíaco, según confirmó la autopsia.
El caso Ozoria: nuevo golpe a la credibilidad eclesiástica
En noviembre de 2025, Monseñor Francisco Ozoria, arzobispo de Santo Domingo, fue suspendido temporalmente de sus funciones por presuntas irregularidades administrativas. Aunque no se trata de un delito penal, su caso se suma a una cadena de crisis que afectan la imagen del clero dominicano.
Horas antes de su suspensión, Ozoria sostuvo una reunión con el presidente Luis Abinader, lo que generó aún más atención mediática sobre su situación. Según fuentes cercanas, el prelado habría reconocido que su separación está relacionada con mala administración de recursos eclesiásticos.
Una Iglesia en búsqueda de restaurar su imagen
Los casos de Józef Wesołowski y Francisco Ozoria representan distintos rostros de una misma problemática: la pérdida de confianza y credibilidad de la Iglesia católica en la República Dominicana.
Mientras el primero fue un escándalo moral y judicial, el segundo refleja las tensiones administrativas que también afectan a la institución.
La historia reciente del clero dominicano evidencia la necesidad de una renovación profunda y una mayor transparencia interna para recuperar la confianza de los fieles y fortalecer su papel espiritual y social en el país.
