jueves, agosto 6

SANTO DOMINGO, RD.– La deuda promedio de tarjetas de crédito en Estados Unidos continúa en ascenso y ya supera los 4,300 dólares por persona, según un estudio reciente que analiza el comportamiento financiero de los consumidores en 2026. El informe revela que los estadounidenses enfrentan niveles de endeudamiento cada vez más altos, impulsados por el aumento del costo de vida y el uso de tarjetas para cubrir gastos esenciales.

Un país con más deuda y más tarjetas activas

El total de deuda de tarjetas de crédito en EE. UU. alcanzó 1.25 billones de dólares en 2026, un incremento del 5.4 % respecto al año anterior, de acuerdo con datos de Experian. Este aumento se produce en un contexto donde existen más de 636 millones de cuentas activas, una cifra que creció un 4.4 % en un año.

El promedio por persona supera los 4,300 dólares

Aunque el promedio general por consumidor se sitúa alrededor de 6,580 a 6,700 dólares, el estudio señala que, al aislar a quienes mantienen saldos activos, la deuda promedio ronda los 4,300 dólares por persona, una cifra que refleja la presión financiera sobre los hogares estadounidenses.

Los expertos explican que muchos consumidores están utilizando sus tarjetas para cubrir gastos básicos como alimentos, servicios y seguros, una tendencia que se ha intensificado desde 2024.

Intereses altos agravan la situación

El informe también destaca que las tasas de interés continúan cerca de máximos históricos, con promedios de 22 %, lo que dificulta que los usuarios reduzcan sus balances y prolonga los periodos de pago.

Generaciones más afectadas

  • Generación X es la que más deuda acumula, con un promedio superior a 9,500 dólares.
  • Gen Z, aunque tiene balances menores, registra el crecimiento más acelerado en los últimos años.

Un problema que no muestra señales de disminuir

Los analistas advierten que la deuda de tarjetas de crédito en EE. UU. ha crecido 49 % desde 2020, lo que representa más de 444 mil millones de dólares adicionales en solo cinco años.

Este ritmo de crecimiento, combinado con tasas de interés elevadas y un mayor uso de tarjetas para gastos esenciales, sugiere que la presión financiera sobre los consumidores podría continuar durante el resto de 2026.

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