El papa León XIV vivió este viernes un inesperado contratiempo en el cierre de su viaje apostólico a España, cuando el avión de Iberia que debía trasladarlo desde Tenerife a Roma sufrió una incidencia técnica que obligó a detener el despegue. Ante la situación, el rey Felipe VI intervino de inmediato y puso a disposición del Pontífice un Falcon del Ejército del Aire, permitiendo que el Papa regresara a Italia el mismo día.
El fallo técnico que obligó a detener el vuelo papal
El Airbus A320 de Iberia, que debía despegar a las 15:20 hora local, presentó una incidencia técnica en el sistema del motor, agravada por las fuertes rachas de viento en el Aeropuerto Tenerife Norte, una zona conocida por su complejidad operativa. El comandante intentó reiniciar el sistema orientando la aeronave contra el viento, pero la maniobra no tuvo éxito. Finalmente, se ordenó el desembarco completo del pasaje, incluido el séquito papal y periodistas.
Felipe VI acompaña al Papa y ofrece una solución inmediata
El rey Felipe VI, que ya había despedido al Papa minutos antes, regresó a la aeronave al conocer la situación. Ambos descendieron juntos del avión y conversaron mientras se dirigían de vuelta a la terminal.
Poco después, el monarca ofreció al Pontífice un Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire, que ya se encontraba en Canarias. El Papa embarcó en este avión a las 18:08 hora local, acompañado por unos 15 colaboradores cercanos, y aterrizó en Roma alrededor de las 23:00.
¿Qué pasó con el resto de la delegación y la prensa?
Debido a la menor capacidad del Falcon, el personal de la Santa Sede y los periodistas que viajaban en el vuelo papal regresarán en otro avión enviado por Iberia desde Madrid. La compañía confirmó que el problema técnico no podía resolverse de inmediato y que se trataba de una incidencia puntual.
Un cierre inesperado para un viaje histórico por España
El incidente puso fin a una intensa semana en la que León XIV visitó Madrid, Barcelona y las Islas Canarias, donde presidió misas multitudinarias, encuentros pastorales y reuniones con autoridades. El Vaticano destacó que el gesto del rey Felipe VI refleja la “excelente relación institucional” entre España y la Santa Sede.
