martes, abril 21

Crisis en la Ciudad Colonial por retrasos en trabajos de remozamiento

Los comerciantes son los más afectados por este proceso agresivo, reportando que sus ventas han caído drásticamente debido al desorden de las construcciones.

La Ciudad Colonial de Santo Domingo atraviesa hoy una crisis de movilidad y actividad económica que afecta sobremanera a lugareños, visitantes y comerciantes.

Fue en octubre del año dos mil veintidós cuando el presidente Luis Abinader dio el primer picazo para la rehabilitación de once calles antiguas.

En la actualidad, el centro histórico se ha transformado en un laberinto confuso de escombros y calles destruidas que dificultan el tránsito diario local.

Los letreros de calle cerrada y hombres trabajando son ahora parte del mobiliario urbano permanente, recordando a residentes que la obra no termina.

El remozamiento integral, financiado con fondos internacionales, busca modernizar la infraestructura básica, pero los resultados concretos son escasos a pesar del tiempo transcurrido.

Residentes de toda la vida se quejan amargamente del polvo, el ruido y la dificultad para acceder a sus hogares en la zona intervenida.

Josefa María, vecina del sector, asegura que la calle Hostos lleva más de dos años cerrada recibiendo trabajos de manera muy esporádica e insuficiente.

El tránsito vehicular es hoy un verdadero caos porque las calles terminadas son tan estrechas que apenas permiten el paso de un solo vehículo.

Muchos conductores denuncian que en ciertas esquinas es imposible doblar, provocando taponamientos constantes que agotan la paciencia de quienes transitan por el área vieja.

Incluso negocios emblemáticos han tenido que cerrar sus puertas definitivamente este último año ante la falta de parqueos y la suciedad del entorno.

La asociación de comerciantes de El Conde afirma que más de veinticinco negocios han quebrado desde que iniciaron los trabajos pesados de remodelación.

El Ministerio de Turismo ha intentado justificar los retrasos citando hallazgos arqueológicos inesperados en el subsuelo de la ciudad más antigua del continente americano.

El ministro David Collado ha exigido públicamente a los contratistas que redoblen el personal asignado para agilizar las obras en las próximas semanas laborales.

Los residentes exigen ahora un cronograma real que se cumpla estrictamente para poder planificar sus vidas frente a la incertidumbre del calvario actual.

Es urgente que el gobierno central tome medidas drásticas para finalizar este proyecto, evitando que la Ciudad Colonial siga siendo un laberinto de destrucción.

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