miércoles, mayo 20

Durante mucho tiempo, la violencia de género ha sido tratada como un comportamiento normalizado. Es todo aquello que la sociedad aprendió a justificar, minimizar o simplemente ignorar. Hemos crecido escuchando frases como: “Los hombres son así”, “Debes aguantar por tu familia”, “No es para tanto” o “Ella se lo buscó, lo provocó”. Expresiones que, dentro del núcleo familiar, moldean generación tras generación a individuos propensos a convertirse en futuros maltratadores.

Como sociedad, debemos entender que prevenir la violencia no es lo mismo que castigarla. Porque donde hay un hombre condenado por la justicia, ya hubo una mujer que perdió la vida; un hijo que perdió a su madre; una madre que perdió a su hija; una sociedad herida y consternada. En nuestro país existen normas, leyes y medidas de protección. La República Dominicana, además, es signataria de tratados internacionales orientados a la erradicación de la violencia contra la mujer. Sin embargo, nada de esto ha logrado frenar por completo esta lacra social.

La educación juega un papel fundamental en este proceso. Enseñar desde temprana edad, en el hogar, valores como la empatía, el respeto, la comunicación sana y la igualdad son elementos clave para construir una sociedad libre de violencia. Asimismo, los espacios educativos, culturales y comunitarios tienen la responsabilidad de promover una formación basada en valores y convivencia sana.

La violencia de género no surge de manera aislada. Se alimenta de estereotipos, desigualdades históricas y patrones educativos que, durante generaciones, han colocado a la mujer en una posición de vulnerabilidad y subordinación frente al hombre. Por ello, resulta indispensable fomentar relaciones basadas en la igualdad y romper con los esquemas patriarcales que han regido la sociedad desde tiempos inmemoriales.

Erradicar la violencia de género requiere un compromiso colectivo. Implica educar, escuchar, acompañar y construir una cultura sustentada en el respeto y la dignidad humana. Porque prevenir la violencia no comienza en los tribunales; comienza en la conciencia social.

Necesitamos más educación y menos indiferencia. Porque mientras la violencia siga siendo normalizada, seguirá repitiéndose. Y el silencio nunca ha protegido a nadie.

Julissa Rojas
Abogada especialista en Violencia de Género

Vicepresidenta de la Fundación Las Mujeres del Siglo XXI.

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