miércoles, abril 22

Sureño, te envié algo ahí. Ayúdame”. Creo que nadie más me llamaba en esos términos. Si escuchaba la expresión “sureño”, al otro lado del teléfono, ya sabía que se trataba de Carlos Batista Matos

Decente. Respetuoso. AlegrePrudente. Nunca una palabra descompuesta. Una relación que se inició en nuestro adorado Sur y se extendió hasta la ciudad que nos acogió a ambos. Él nativo de Vicente Noble. Yo, hijo de Tamayo. 

Dos pueblos que han ofertado a la comunicación excelentes profesionales, que han mantenido levantada la bandera del pluralismo y la defensa a la libre expresión. Nunca me llamó para pedir por una publicación que no fuera de carácter social. Recuerdo su paso por la Dirección General de Migración. 

Desde allí dio muestra de solidaridad, como siempre, poniendo delante los valores morales y el amor por la patria. Tengo ejemplos de su accionar. Aunque “navegó” en un renglón del periodismo que muchos consideran de CHERCHA y engaños, su profesionalismo siempre estuvo muy por encima. 

Claro, haber creado el personaje de “el hombre más caro de la TV”, que le caracterizó a le granjeo el cariño y la admiración de los dominicanos, hizo que recibiera por más de tres décadas el respeto de su audiencia. 

La mejor muestra de la seriedad con la que ejerció el periodismo del entretenimiento, la encontramos en sus libros: “Historia y evolución del merengue” y “Bachata, historia y evolución”. 

En ellos plasma su visión de estos dos ritmos autóctonos y hacia donde se dirigen. Qué difícil es escribir para despedir a un amigo, un compañero y coterráneo de la valía de Carlos. Que frágil es la vida que se nos va “Así…tan sencillamente, se muere la gente

como respirar. Así se queda la vida, como una partida a medio jugar”. Aunque no era tan frecuente su llamada, echaré de menos a esa voz diciendo “Sureño, apóyame con esa nota”. 

Paz eterna hermano sureño. Demuestra también en el otro plano, que sigues siendo “El más caro y bello de la televisión”.

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